Evolución tecnológica de los proyectores

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Evolución tecnológica de los proyectores

Para realizar pantallas de gran formato y concentrar a una audiencia numerosa necesitamos un proyector

La tecnología en sistemas de proyección ha evolucionado mucho hasta los tiempos actuales desde los sistemas de proyección basados en tres tubos refrigerados por agua, con sistemas de ajuste manual complejos, sobre una carta de ajuste sobre cuadrícula, intentando conseguir el color blanco desde los primarios RGB, siendo en la mayoría de los casos muy inexacto, tanto el foco como el color correcto.

Con la aparición de los proyectores LCD, se produce un considerable avance, los ajustes desaparecen, el foco se puede conseguir de forma automática y el peso del proyector va siendo cada vez menor y los sistemas de conexión se integran en el proyector. Cada vez es más relevante la resolución, la luminosidad y el peso del equipo.

Conviviendo y evolucionado con los LCD, aparecen los proyectores con tecnología DLP, la fuente de luz se refleja en unos micro espejos que nos permiten conseguir un nivel de brillo excepcional, aunque sacrificando la colorimetría.

Nuevos proyectores

Los nuevos proyectores se segmentan en distintos nichos de mercado, los ultra portátiles, los portátiles y los de instalación fija; aumentan considerablemente la resolución y la luminosidad, pudiendo ofrecer formatos de pantalla cada vez mayores, resoluciones más altas y mayores conexiones.

Sin embargo, todos los proyectores tienen en común una fuente de luz, la lámpara de mercurio de alta presión. Un componente que se desgasta con el uso, cuyo rendimiento va siendo menor con el paso de las horas de uso y con un alto coste de sustitución. Hasta hoy no había otro sistema como fuente de luz.

El componente químico de las lámparas -mercurio-, lleva a las autoridades a establecer un período de finalización del uso de estas lámparas con componentes contaminantes y ya se pueden concretar fechas para su desaparición, que aunque no serán exactas, sí que llevan a los fabricantes de proyectores a mirar hacia otras tecnologías como fuente de luz.

Si bien se habían conseguido proyectores altamente luminosos, que daban la posibilidad de hacer grandes pantallas, con resoluciones en alta definición, capaces de conectar con todos los ordenadores existentes en el mercado, con altos niveles de brillo, contraste y color, con sistemas de ventilación silenciosos, que han hecho posible su integración en cualquier aplicación imaginada, quedaba por sustituir un elemento fundamental: la lámpara.

Tecnología láser

A fecha de hoy, ya hay proyectores que permiten el cambio de la fuente lumínica por otra no contaminante y que nos permiten contar con un proyector por un período de tiempo que va de los ocho a los diez años. Son los proyectores láser y los láser led. Los dos sistemas tienen en común la utilización del láser como fuente de luz, si bien la tecnología híbrida utiliza los led como refuerzo a su sistema láser.

La importancia a la hora de elegir uno u otro es saber confiar en un fabricante o en un integrador tecnológico, saber valorar la evolución técnica hacia la consecución de un alto rendimiento en luminosidad, con una gran calidad de colorimetría. Es en este punto donde se produce la inflexión entre un sistema u otro. Hoy por hoy, los sistemas híbridos, ceden en la consecución de un color real y ceden en el rendimiento lumínico, observándose una caída de rendimiento lumínico considerable a las pocas horas de uso.

En el caso de la tecnología láser, la estabilidad de los componentes que integran el proyector, la estabilidad de la fuente lumínica, la precisión del color, la consecución del alto brillo y contraste, así como la alta resolución, nos hacen mirar con optimismo hacia este desarrollo.

Es muy destacable el confiar en un fabricante que haya desarrollado un grupo óptico interior de alto rendimiento para poder ofrecer imágenes de calidad, pero no menos importante es que el fabricante, haya tenido un proceso largo y contrastado en la realización de motores láser, así como en procesadores de imagen y en el desarrollo de ruedas de fósforo que nos permitan obtener color blanco puro desde un láser azul puro.

La fuente de luz de un proyector, debe quedar lo más concentrada posible, para que no se pierda por dispersión. El haz de luz láser se concentra a través de una lente asférica, que nos permite capturar toda la luz emitida por el láser, el láser es azul puro. Desde aquí se proyecta a una rueda de fósforo giratoria, para obtener una luz blanca. De la calidad de la rueda de fósforo, obtendremos la luz blanca. Sólo un fabricante con una amplia experiencia en revestimientos de fósforo, nos garantizará el resultado que necesitamos. La luz que obtenemos de la rueda de fósforo pasa por otra lente y a través de unos espejos de prismas dicroicos, se separa la luz blanca en haces de color verde, rojo y azul. Estos pasan a través de las micro pantallas LCD que reproducen los componentes rojo, verde y azul de la imagen de vídeo, que entran en un prisma óptico y los fusiona en una imagen unificada a todo color.

Si importante es el desarrollo e integración de una tecnología láser en proyección, no menos importante para conseguir una buena calidad de imagen son los procesadores de imagen, las micro pantallas o chips en donde alojamos los píxeles y donde obtenemos una alta resolución.

A igual que el caso anterior un fabricante que haya desarrollado microprocesadores de imagen que estén incorporados en otros elementos tecnológicos con buenos resultados, nos dará la fiabilidad suficiente para obtener una imagen con alta resolución. La resolución está condicionada por el tamaño del chip, que es donde alojaremos los píxeles. Estos miden una millonésima parte de un metro. Si aumentamos la resolución, aumentamos los píxeles y a su vez los huecos que hay entre ellos, zonas que nos eliminarán el brillo. El resultado óptimo es un tamaño del chip adecuado, con una resolución alta y sin perder brillo.

No menos importante que los dos puntos anteriores, es el color, la precisión de un color real. Hasta ahora sólo los proyectores con tres chips de color (rojo, verde y azul), nos dan un color real, tal cual es; sin embargo, multitud de proyectores actuales, cuentan con un solo chip y una rueda de color con tres o cuatro tramos de colores, que secuencialmente, dan los colores primarios necesarios y nos entregan una imagen en color completo engañando a la vista. Este sistema, puede producir descomposición del color y efecto arcoíris según la sensibilidad del espectador, el resultado es correcto y funciona sin anomalías, pero el color no es preciso, no es real; muchos usuarios han visto colores conocidos tergiversados por la economía de un solo chip, variando los colores en donde tenían que intervenir los rojos, azules o verdes. Sin ser un caso tremendo que hubiese hecho fracasar al sistema, hay solución ofreciendo los tres colores primarios con la tecnología adecuada.

Por último, debemos destacar la importancia de la medida de la luminosidad; si bien los lúmenes han sido medidos sobre el patrón ANSI, la división de una pantalla de fondo blanco en nueve partes iguales, realizando la media de las nueve, se debe incorporar la medición de la SDI que incorpora la medida de tres pantallas de color en 27 puntos de prueba, con lo que así obtendremos una medida de brillo y de luz lo más equivalente, ya que muchos proyectores entregan una alta luminosidad basándose en el brillo sobre fondo blanco y en contra una baja luminosidad sobre el color.

En resumen, actualmente existe una tecnología basada en láser que nos abre un camino que sin duda debemos tomar, ya que el actual basado en la lámpara de alta presión tiene fecha de caducidad. Una vez claro este punto, debemos saber en qué fabricante confiar, mejor en un desarrollador de tecnología, contrastada por su evolución en el tiempo y su practicidad en los distintos equipos que han sacado al mercado. Y por último ver que no perdemos por confiar en una tecnología nueva, ni en luminosidad, ni en fiabilidad de color, ni en resolución. 20.000 horas de funcionamiento equivalen a 10 horas al día, 5 días a la semana, 50 semanas al año, durante 8 años.